Objetivos de Vida Personales

En cada cultura,  y en cada familia, los festejos y tradiciones de fin de año toman forma de manera distinta. Algunas familias participan en la costumbre de comer 12 uvas con cada campanada del reloj, representante de un deseo por cada mes del año que comienza; otras familias desean poder viajar por lo que habitúan dar vueltas alrededor de su casa con maletas, algunas mujeres creen en el poder de utilizar ropa interior de color rojo para atraer el amor o amarilla para atraer el dinero. 

Sin embargo, no hay tradición de fin de año más común que la de plantearse propósitos de año nuevo. Por lo general, éstos se centran en hábitos personales que aspiramos cambiar con la intensión de mejorar algún aspecto de nuestra vida. Algunos propósitos comunes incluyen el hacer más ejercicio, comer más saludable, tener más momentos de descanso, etc. Todos emprendemos en esta tradición con la genuina determinación de modificar algún comportamiento para lograr el cambio anhelado. Se empieza el año con empeño y enero y febrero terminan siendo los meses con mayor venta de verdura en los supermercados y mayor visitas a los gimnasios y nutriólogos. No obstante, llegan marzo o abril y la mayoría de nuestros propósitos quedan solo en una lista olvidada. Las mejores intenciones se ven interrumpidas por nuestros viejos y obstinados patrones automáticos de actuar. 

Pero, ¿Qué pasaría, si este año en lugar de propósitos de año nuevo, nos planteáramos objetivos personales de vida? 

¿Cómo podríamos transformar la tradición de cambiar algún hábito o comportamiento en una oportunidad de definir un poco más, qué tipo de persona queremos ser?

Posiblemente tendríamos un resultado diferente, si en lugar de pensar en conductas específicas que queremos transformar en nuestra vida, pensáramos en nuestro papel en las distintas relaciones y en la relación con nosotros mismos e identificáramos oportunidades de cambio y crecimiento. 

Preguntarnos por ejemplo, ¿Qué papel juego yo en mi relación con mis hijos y qué tan alineadas se encuentran mis conductas con el tipo de mamá que quiero ser? Podría darnos más información acerca de los cambios en nuestro actuar que simplemente plantearnos como propósito el ¨no gritar¨. 

¿Qué objetivos me puedo plantear en esta relación y qué acciones estoy dispuesto a tomar al respecto?

El problema con la ejecución de los propósitos de año nuevo,  es que se enfocan en la modificación de un comportamiento sin la examinacion de la función que el comportamiento cumple en nuestras vidas. Plantearse objetivos personales permite ampliar el foco a una visión más integral de las metas que queremos lograr y los distintos caminos que podemos utilizar para alcanzarlas. 

Este año que comienza los invito a hacer una reflexión acerca de los distintos aspectos de su vida y establecer nuevos objetivos alineados con ella. 

Este post fue previamente publicado en la revista Viva! The Woodlands Magazine.

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