Ansiedad en las relaciones

Con la llegada de la pandemia, llegaron también muchas emociones. A distintos niveles y por diferentes circunstancias cada quien fue pasando por maneras de ir adaptándose a las nuevas realidades de la vida. Sin embargo, una respuesta generalizada ante la llegada del COVID-19 ha sido el incremento de ansiedad a nivel individual, familiar y social. En diferentes ámbitos, se ha observado mayor ansiedad en los niños, en los adolescentes e incluso en la mayoría de los adultos. 

Pero, ¿Y en nuestras relaciones, se puede observar, también, la presencia de esta ansiedad? ¿Cómo se ha traducido la presencia de esta ansiedad en nuestras relaciones más importantes? 

Cuando la ansiedad está elevada, nuestros mecanismos para manejarla se activan. Mientras más alta y crónica ésta sea, más automáticos e intensos se vuelven sus manifestaciones. 

De manera general, los seres humanos recurrimos a conductas en nuestras relaciones para calmar nuestra ansiedad. Algunos de los mecanismos más comunes son el poner distancia física o emocional de las personas cercanas,  pelear o entrar en conflicto con ellas, tratar de operar por ellas, buscar controlar y una marcada rigidez en posturas ante los demás. 

Otro factor a considerar durante esta época, es la falta de disponibilidad de recursos que normalmente ayudan para aliviar el estrés o reducir la ansiedad. Muchas de las actividades que antes ayudaban a aliviar la tensión en una relación se encuentran fuera de alcance. Distracciones como salir a socializar con amigos no están disponibles, gimnasios y otros lugares para liberar estrés son fuentes de riesgo, poner distancia en una relación por medio de viajes de trabajo resulta complicado y por más tiempo de lo acostumbrado nos encontramos confinados. 

¿Cómo podemos observar estas conductas en nuestras relaciones?

  • Cuando buscamos controlar a nuestra pareja y buscamos organizar su día 
  • Cuando nos preocupamos de manera obsesiva en el desempeño de nuestros hijos en la escuela o en alguna otra actividad
  • Cuando criticamos a familiares y amigos por no pensar y actuar igual a nosotros y lo que consideramos correcto
  • Cuando tomamos posturas polarizadas ante temas políticos o de interés
  • Cuando nos distanciamos de relaciones que nos incomodan o nos producen ansiedad
  • Cuando culpamos a la pareja por cómo nos sentimos

Todas estas conductas nos hablan de una ansiedad en nosotros mismos que buscamos aliviar por medio de buscar culpables en una relación.  La clave está, en no buscar en el otro la respuesta a nuestra ansiedad, sino poder reconocerla dentro de nosotros mismos por medio de mantenernos vigilantes de nuestros pensamientos y conductas. Tratar a los demás como personas capaces y a los problemas como manejables, nos ayudará a mantener la calma y permanecer objetivos. Conservar una postura flexible frente a las situaciones que enfrentamos nos presentará con un campo de acción más amplio y un mejor pronóstico para la adaptación. El buscar hacer cambios en nuestros mecanismos automáticos no es siempre fácil, la observación y la flexibilidad pueden resultar de gran ayuda. 

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